Para mi mente eres un error fatal, para mi cuerpo eres una pieza perfecta, para mi corazón eres el ideal y, para mi alma, eres el espejo de mi oscuridad. Solo quedaban 30 minutos y un poco más para olvidarme completamente de ti, para dejar de ver tus ojos confusos y tu sonrisa perfecta, pero caí. Caí ante tus encantos pasivos a través de una conversación casual, provocada por la sed de respuestas; en donde yo, tontamente termino mandando el primer mensaje. Cediendo y cayendo. Falsamente deseo no tenerte, y digo falso, porque solo quiero estar anclada a tu cuello, pero no a través de súplicas, sino que de manera espontánea y honesta. Y me enferma saber que me doy una posibilidad, otra vez, de buscar en un rincón de tu corazón algo para mi, una migaja, y probablemente no haya nada porque, como lo comenta todo el mundo, ya estas con alguien. Me culpo por no ser fuerte y mostrarme vulnerable ante ti en el último instante, luego de meses, en donde era mejor continuar refugiada en el sil...
Donde las palabras renacen, las emociones se abrazan y el alma despierta